“La pelota no se mancha, aunque algunos se la quieran comer.” Así termina la carta de D10s ante la miserable acusación de “mufa” que integrantes (y familiares) del poder establecido del fútbol dejaron caer, impunes, cobardes, con la insinuación del que tira la piedra y esconde la mano, sobre Diego Maradona. No hace mucho tiempo atrás, el autodenominado “último hígado” de su generación: Andrés Calamaro, en el diario El País (España) definía al fútbol como “la más importante de las cosas menos importantes…” y agregaba que: “Hay países que no saben pronunciar Argentina pero saben decir Maradona y siempre lo hacen con una sonrisa.” (http://cultura.elpais.com/cultura/2014/05/23/actualidad/1400858087_068636.html)
La pobreza mental de los poderosos otra vez estigmatizando al que piensa diferente y anuncia, sin pelos en la lengua, la desnudez del rey. Con la lucidez de los que saben, con las frases que se tatuaron en el decir popular – hablando de fútbol o no – Maradona supo hacer de su palabra el arma que otrora fuera su zurda desorientando rivales en el campo de juego. Y eso, sabemos, se paga. Eso genera resentimientos, odios acumulados y, cómo el zaguero que vio pasar los delanteros, los volantes y hasta los defensores del equipo contrario, sale a destiempo con una patada descalificadora y vergonzosa. El estigma de la "mufa" es el insulto del mediocre que cree que descalifica y lo que desnuda es su propia impotencia, que cree que ponerse del lado ganador lo hace más importante de lo que realmente es, que discrimina en nombre de la "suerte" - cómo si esta tuviera dueños -. No me refiero a cargos, no me refiero al poder. Estoy escribiendo sobre lo que no se compra, lo que no tiene precio, lo que no hay forma de inventar (a pesar de publicistas, diseñadores y expertos de imagen).
El nombre y la palabra de Diego Maradona están más allá de lo que, incluso el propio Diego, pueda pensar. Hay una conexión inmediata entre las frases que sintetizan el fútbol, la política y – porque no – el amor, con aquellas formas que asume la vida – y la reflexión sobre esta – que opera como una revelación, una epifanía profana, creativa y maravillosa. A D10s estamos agradecidos por su zurda, pero también por su palabra (aún con las que no necesariamente estamos de acuerdo). Y cuando esa palabra se encarna en el decir popular, cuando forma parte del repertorio de lo cotidiano – hablemos de lo que hablemos – creo encontrarme (ateo como soy) ante una manifestación religiosa en lo que de trascendencia tiene.
Por eso cuando los poderosos – sumisos (sometidos y sodomizados) a poderes más poderosos – intentan descalificar con el estigma cobarde y artero a quien diera alegría, picardía e inteligencia en tiempos de frases hechas, grises y rutinarias, sólo queda dejarlos caer por su propio peso, en la miseria que supieron conseguir. Nada, ni nadie, mancha la pelota (ni sus dioses), aunque se la quieran comer.
Café Azar
Posadas, Misiones, Argentina
pasada media hora del día 23 de junio de 2014. -
Belíssimo texto, Café - Aos que tudo sabem, seu próprio peso!
ResponderEliminarabraço
Cláudio Joner